Basílica de San Vicente

Basílica de San Vicente
La Basílica de los Santos Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y Cristeta, también es conocida popularmente como la Basílica de San Vicente. Este templo románico se alza en la ciudad de Ávila como una de las edificaciones más importantes y de mayor tamaño después de la Catedral.

Además, la Basílica de San Vicente se consolida como una de las obras más importantes del románico de transición en España y fue nombrado Monumento Nacional en 1882.

Según la tradición, los cuerpos de Vicente, Sabina y Cristeta fueron depositados en un hueco de la roca donde posteriormente, se construyó la actual basílica. La leyenda descrita en el cenotafio acerca del martirio que sufrieron, cuenta que el propio judío responsable de las muertes fue quien decidió construir el templo en señal de arrepentimiento.

Sin duda alguna, el cenotafio es el elemento más importante de la Basílica de San Vicente por su carácter funerario que tiene como misión la conmemoración de las muertes de los hermanos mártires.

Debido a las incursiones musulmanas, los restos fueron trasladados y pese a que volvieron en el año 1175, fueron nuevamente enviadas, en esta ocasión, a la Catedral de Burgos. Los restos no fueron traídos a Ávila hasta 1835 para que finalmente descansasen en unas urnas en el Altar Mayor.

Construida en piedra “caleña”, la Basílica de San Vicente se caracteriza por ser de cruz latina, con tres naves, un cimborrio, un atrio, dos torres (inacabadas) y una cripta dividida en tres capillas. La central de la Basílica está dedicada a la imagen de la Virgen de la Soterraña, patrona de la ciudad junto con Santa Teresa de Jesús.

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